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"EL MIEDO AL OTRO. LA HISTORIA SE REPITE"

Transnacionalidad y migraciones en un mundo globalizado.

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Sociedad Landazuri, Ciclo de conferencias:
TRANSNACIONALIDAD Y MIGRACIONES EN UN MUNDO
GLOBALIZADO (17 Y 18 de octubre de 2011)
Casa de Cultura Ignacio Aldecoa de Vitoria-Gasteiz
EL MIEDO AL “OTRO”: UNA HISTORIA QUE SE REPITE
Martes 18 de octubre
Enrike Ruiz de Gordoa y Alda
1.- ¿Qué está pasando con el “otro”, hoy, en Vitoria-Gasteiz?
2.- Una mirada a la Historia
3.- El “otro” en Vitoria-Gasteiz: los judíos, los gitanos, “los
coreanos”, los testigos de Jehová, los moros, los sudacas, los
negros…
4.- El espacio público, el trabajo, las ayudas sociales y las
leyendas urbanas
5.- De Multiculturalidad a Transculturalidad
6.- A modo de síntesis
MIEDO AL “OTRO”: UNA HISTORIA QUE SE REPITE
El miedo al “otro”, a la persona diferente es algo que hoy se
ha recrudecido en nuestra ciudad, Vitoria-Gasteiz. Es algo que se
repite tanto aquí como en otros ámbitos territoriales.
El encuentro del día 18 de octubre, organizado por la Sociedad
Landazuri, nos va a permitir volver los ojos hacia la Historia donde
podremos descubrir que es un hecho que ha ido repitiéndose a lo
largo de los siglos, desde la Grecia Antigua hasta nuestros días. Una
mirada desde la Antropología Cultural.
Vitoria-Gasteiz tampoco ha sido ajena a ello y hoy nos debe
preocupar y ocupar para no repetir hechos anteriores de nuestra
Historia pasada y reciente donde el “diferente” ha sufrido la
invisibilidad, el desprecio y/o la agresión y que, en los últimos meses,
vuelven a estar en un primer plano.
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Enrike Ruiz de Gordoa y Alda
Vitoria-Gasteiz
Profesor y Antropólogo Cultural
Su dedicación profesional ha estado volcada en la Pedagogía
como profesor y director del Colegio Samaniego y, desde hace más
de 20 años, a la Gestión Cultural desde la Dirección del
Departamento de Cultura del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, tras
obtener dicha plaza de funcionario por concurso oposición.
En estos momentos, tras haber realizando, en comisión de servicios,
una asesoría cultural personal al anterior alcalde, está liderando un
nuevo reto, el Iradier Arena de Vitoria-Gasteiz.
Profundo conocedor de la Cultura Local ha participado, desde su
años jóvenes y activamente, desde su faceta de creador musical y
teatral, donde se recuerda su labor en el Coro Araba y el grupo
Amets y en proyectos como el Grupo de Teatro Samaniego y el
musical “Lovy” o la ópera bufa “La serva padrona” con Juanjo Mena y
Sabin Salaberri.
Ha editado y producido discos y ha publicado trabajos sobre
Centros Cívicos y Gestión Cultural. Así mismo, ha hecho investigación
sobre los “30 años de democracia cultural en Vitoria-Gasteiz”, una
mirada y reflexión sobre la acción cultural en nuestra ciudad.
Conferenciante y dinamizador cultural, es habitual en foros
nacionales donde precisan de su experiencia, siendo la última
participación en los Cursos de Verano de la Universidad de Castilla-La
Mancha, concretamente, el pasado 6 de julio en Toledo bajo el título
“Vitoria-Gasteiz y su experiencia con la Judería”
Colabora habitualmente como profesor con el Instituto de
Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto.
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1.- ¿Qué está pasando con el “otro”, hoy, en Vitoria-Gasteiz?
Todos tenemos en la retina y en la reciente memoria una
serie de actos que están dejando en nosotras y nosotros perplejidad y
preocupación.
Padrón, fraude, mezquitas, exclusión social, ataques,
posicionamientos públicos, manifestaciones, pintadas con símbolos
fascistas, dianas, stop Islam, moros no!!!, España no es un zoo!!!...,
amenazas, intransigencias, sensaciones, dicen que…. sé de buena
fuente…
Hoy parece que nuestra ciudad está reviviendo acciones y
tomando posturas que han sido y siguen permanecido a lo
largo de la Historia cuando “unos”, “los de aquí”, “los de toda
la vida” descubren a los “otros”, a “los de fuera”, a “los
diferentes” y éstos llegan e invaden “lo nuestro” y creemos
que se atenta contra nuestra identidad.
Conviene recordar algunos datos poblacionales de nuestra
ciudad y que pueden quedar agrupados en cinco momentos o
estadios de concentración poblacional:
· 1400 – 1814: de 4.000 a 5.000 habitantes,
estancamiento demográfico. El aumento de población es
muy lento y un crecimiento vegetativo muy escaso.
· 1814 – 1950: de 5.000 a 52.206 habitantes,
crecimiento vegetativo que va un poco más rápido.
· 1950 – 1980: de 52.206 a 192.554, extraordinario
crecimiento demográfico. El desarrollo industrial origina
un gran aumento de población por la fuerte inmigración
desde otras provincias.
Entre 1960 y 1975, Vitoria-Gasteiz tiene el mayor
aumento demográfico de Europa, un 235%.
Los abundantes inmigrantes son adultos-jóvenes. Vitoria-
Gasteiz se convierte en un centro industrial próspero.
Araba/Álava cuenta con el menor índice de analfabetismo
del Estado.
· 1980 – 2000: de 192.554 a 218.950 habitantes,
débil crecimiento demográfico: la crisis económica
iniciada en 1973 provoca una gran disminución de la
inmigración y, por tanto de la natalidad. Vitoria-Gasteiz tiene
el régimen demográfico de los países desarrollados: escasa
natalidad
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· 2000 – 2011, de 218.950 a 240.580 habitantes:
tendencia ascendente del aumento poblacional: el saldo
natural y el saldo migratorio, sobre todo, las nuevas altas
llegadas del extranjero son más patentes.
Su población ha tenido un importante aumento, un
crecimiento debido, en gran medida, en la llegada de migrantes
extranjeros, y que hoy son 24.161, un 10,04 % de la
población vitoriana, una nueva ciudadanía que ha venido
de:
- Sur y Centroamérica: 8.682
- Países del Magreb: 6.334
- Unión Europea: 3.720
- Resto de África: 2.199
- Otros países de Asia y Australia: 1.300
- Resto de Europa: 1.055
- China: 676
- Norteamérica: 195
El mayor porcentaje de extranjeros se agrupa en el Casco
Histórico de la ciudad, un 21,3% de su población.
Como referencia, la población extranjera empadronada en
España es de un 12,2%, el porcentaje del País Vasco de un 6,6%
y el de Araba/Álava de un 6,2%. Señalar, así mismo, que es
Araba/Álava quien acoge en su seno a los migrantes más
arraigados en el conjunto de la Comunidad Autónoma Vasca.
La población actual de Vitoria-Gasteiz, es de 240.580
habitantes. Las personas nacidas en Vitoria-Gasteiz son
119.031, es decir, el 49,47%. Los VTV son, por tanto, ya muy
pocos pero muchas las personas que, asumiendo esa condición ven
en “los otros” los nuevos invasores, los usurpadores, los que
defraudan, los que nos quitan el trabajo, los que delinquen…
algo por lo que ellos mismos, sus abuelos, o sus padres tal vez
pasaron en los años 60 y de lo que han olvidado muy rápidamente.
2.- UNA MIRADA A LA HISTORIA
Podemos hacer un brevísimo recorrido por la Historia de la
Antropología para descubrir que el miedo al “otro”, al diferente,
es una historia que se repite, y, ahora en nuestra ciudad, de
una forma más patente.
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Hay ciertas claves en este recorrido que nos pueden ayudar a
entender lo que hoy está pasando en nuestra sociedad, pero sobre
todo, a hacernos una llamada, a reflexionar y, espero, a
reorientar nuestra acción diaria en Vitoria-Gasteiz.
2.1.- EN LA GRECIA ANTIGUA
En esos momentos, el término BARBARO, nace para significar
“a los otros”. Para los griegos, fuera de su mundo no había
otras sociedades o culturas.
Los demás eran bárbaros, incultos, infieles, eran “los
otros”. Quienes no hablaban su lengua no habían entrado en la
cultura.
Quien no era de los “nuestros” se le llamaba BÁRBARO, a
pesar de que los observadores y quienes describían algo ajeno a
ellos, rara vez se preocupaban de definirse a sí mismos.
Los griegos suponían que ellos eran todo lo que el bárbaro
no era. En esos momentos, el OTRO, el BARBARO tiene que ver
con:
a) los modos se subsistencia
b) La organización política.
c) Las reglas del matrimonio
d) Las creencias religiosas
Los griegos concebían a los bárbaros, inicialmente, como
sinónimo de extranjeros y posteriormente tanto mental como
culturalmente inferiores a ellos. Los criterios para distinguir al
hombre, al griego, de los bárbaros eran:
* Logos: capacidad para utilizar el lenguaje.
* Polis: capacidad para formar sociedades civiles y
demócratas.
Los griegos hacen esta antítesis entre civilización y
barbarie que se mantiene hasta nuestros días y esos prejuicios los
hemos ido recibiendo hacia culturas, hacia esos “otros” más
débiles.
Autores como HERÓDOTO (484-420 a.C.) en sus
descripciones sobre los bárbaros cae en el defecto de hacer el
envés de lo que eran los griegos. Aún así, escribe que “No se
puede decir que unas costumbres sean mejores a las otras”.
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Tiene un empeño humanista, trata de entender a los
otros, trata de explicar y lo ve en la influencia del ambiente en
el carácter de los pueblos. Respecto a las lenguas extranjeras,
su posición es de un cierto desprestigio y desdén.
TUCÍDIDES (454-400 a.C.) sostuvo que los bárbaros de su época
tenían unas costumbres que antes habían tenido los griegos, por
lo que es una cuestión de tiempo. La humanidad parte de la
misma mente.
Él se imaginaba que todas las sociedades, en un primer
momento, habían sido nómadas y producían migraciones
continuas, los grupos más numerosos ejercían presión sobre los
otros, haciendo que los más débiles se desplazaran.
2.2.- LOS ROMANOS FRENTE A LOS BÁRBAROS
Los romanos partieron de la visión que de los otros tenían los
griegos. Les faltó habilidad para comprender las causas de las
cosas.
Los romanos, en la expansión territorial, fueron aplicando el
término Bárbaro a los rivales fronterizos.
LUCRECIO CARO (94-55 a.C.) partía de la premisa de que
aquellos que tienen más ingenio y prudencia son los que
saben leer a “los otros.
ESTRABÓN (64 a.C.- 24 d.C.) fue un geógrafo viajero y en
sus trabajos compara unos pueblos con otros.
Encuentra en Cantabria la covada, una costumbre en
sociedades muy alejadas. Así mismo, y en esta zona, el
matriarcado, algo que lo considera no civilizado.
2.3.- LA EDAD MEDIA CRISTIANA Y MUSULMANA FRENTE
AL “OTRO”, EL DIFERENTE
La tensión con el “otro” lo crea la fe y razón.
2.3.1.- EDAD MEDIA CRISTIANA
Es un período de repliegue intelectual, de
atrincheramiento. El eje se encuentra en Dios por lo que se aleja
de las culturas profanas.
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Se repiten historias, mitos que vienen de la antigüedad.
Sí se ve que hay una unidad básica porque todos son hijos de Dios
y por tanto hermanos.
Van a recibir el término “bárbaro” de los griegos y de los
romanos. Pero ahora han cambiado las fronteras, “los otros” ya no
son los mismos. Este término se va a adaptar, ya no se le atribuye
un significado de tipo cultural, sino religioso.
El “otro”, es diferente ahora porque es pagano. “El otro” me
amenaza por su religión. “Los otros” serán los que todavía no
están cristianizados.
Nosotros somos los depositarios de la verdad revelada y
tenemos que protegernos para no contaminarnos.
“El otro” era el pagano que no creía en Cristo y que su
comportamiento no era razonable, carece de armonía y
concordia, no tiene caridad cristiana y no respeta la ley.
Al pagano se le ubicaba en los bosques y montañas.
Los “Otros” eran:
- Gente que vivía fuera de la Iglesia
- Los que habitaban en cualquier parte del mundo pero
sometidos a la ley de un príncipe no cristiano.
- Los verdaderos infieles, por ejemplo los mongoles.
A los musulmanes no se les atribuyó el calificativo de
bárbaros, se les consideraba herejes. infieles, el demonio, al igual
que a los judíos.
El hombre salvaje representa a los que no son como ellos, “el
otro”, el diferente. Se le representa alejado de la sociedad, en la
selva, en el desierto.
Las mujeres salvajes se irán identificando con las brujas.
Se establece una frontera entre lo de dentro y lo de fuera,
entre Dios y el diablo.
GIOVANNI DEL CARPINI, llegó a la conclusión de que
hay una muralla que diferencia a los bárbaros de los civilizados:
la moral.
2.3.2.- LA EDAD MEDIA ARABE
El Islam fue otra civilización teocéntrica en este período. Aquí
hay obras escritas donde la preocupación es el estudio,
análisis y propagación del Corán.
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Los musulmanes de este período no estuvieron cerrados
a las diferencias humanas pero “los otros” son lo que no son
ellos.
IBN KALDUN (JALDÚN) (Túnez 1332-El Cairo 1406) Se
pregunta porqué nos encontramos a los humanos viviendo en
sociedades y responde que no están preparados para
desenvolverse individualmente. En cuanto a la cultura beduina
y las sociedades sedentarias cree que es un tipo de vida
determinado por unos animales que condicionan el movimiento
de estas sociedades. Estas poblaciones se asemejan a las
bestias salvajes, todo bajo un determinismo geográfico
2.3.3.- EL RENACIMIENTO Y “EL OTRO”
Este período se enmarca dentro del ensanchamiento de la
perspectiva que antes era un poco cerrado. Se debe al
conocimiento de tierras que no se conocían. La gente se interesa
por cuestiones diferentes que les hace más libres del corsé ideológico.
El Descubrimiento de América supone el impulso mayor a esta
actitud.
El Descubrimiento de otras tierras abre cortinas que
estaban cerradas, que los Árabes contribuyeron también a
descubrir un mundo considerado pagano, que la Reforma
Protestante abre una brecha en una visión monolítica y que la
Revolución Cosmogónica de Copérnico y Galileo abre nuevas
verdades que hasta la fecha se veían como falsas.
Pero aún así, no hubo conciencia positiva de diversidad
humana. El contacto con la novedad, con el “otro” está todavía
muy teñida de elementos teológicos.
Los ‘otros’ también se ven y se representan como
elementos monstruosos para describir a los seres del otro
continente, hasta el siglo XVII. Les faltaba la cristianidad.
También les faltaba el nombre, los trajes, no conocen la
rueda…. Se les desprecia porque carecen de las cosas
fundamentales.
PARACELSO escribe en la primera mitad del siglo XVI un
tratado que define la existencia de estos seres raros. Dice que
“los otros”, existen y que no pertenecen a la extirpe de Adán y
los sitúa entre los hombres y las bestias, pero aún así, las ve
como criaturas de Dios y no del demonio. Dios se inspiró en los
hombres para crear a estos seres. No tienen alma.
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2.3.4.- PENSAMIENTO TEOLOGICO E INTERPRETACION
MITICA DEL “OTRO”
A finales de los siglos XV y XVI, es imposible que se pueda dar
esta reflexión sobre el otro sino es por lo teológico. Los criterios
manan de la Biblia para conocer otras culturas. Todas estas
poblaciones de amerindios se explicaban a partir de una serie de
migraciones de las tribus perdidas de Israel. Por ello, la tarea con el
“otro”, con el diferente, es la reconversión a través de las
misiones, un fenómeno que hoy todavía sigue vigente.
El “otro” es un no cristiano pero cristiano en potencia,
No son cristianos pero pueden llegar a serlo. Para ello, hay que
combatir sus costumbres que se califican de salvajes. No son
como los árabes que son anticristianos.
Bautizar y cristianizar para socializarlo, desde esta
perspectiva se entiende la importancia del bautismo en el
siglo XVI.
2.3.5.- LA CONQUISTA DE AMERICA Y LA CUESTION DEL
‘OTRO”
Es cierto que los conquistadores tenían fines
crematísticos y hacer méritos, y las autoridades que los
empujan intentan reproducir su forma de gobierno y extender
sus dominios.
FRANCISCO DE VITORIA justifica inicialmente la guerra con
los indios porque dice que están locos, que son bestias.
OVIEDO considera que los indios eran objetos inanimados,
no son humanos. Hay un sentimiento de superioridad.
También es cierto que hay pensadores que combatieron las
injusticias que se hicieron con los indígenas. Intentaron “respetar
al indio”, relacionando con su marco de creencias, dándoles la
oportunidad de adquirir su verdadera existencia, pero viéndoles en la
cristianidad.
Los “otros” eran cristianos en potencia que se les podía dar la
oportunidad de evangelizarle.
FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS (racista con los negros)
pero defensor de los indios, en su “Breve relación de la destrucción
de las indias” (1552), se dirige a los que llevaban a cabo esta
masacre y cree que el deber de los españoles es llevar la
verdadera religión. El mérito de Bartolomé de las Casas fue
que los Reyes no pusieran en duda el carácter humano de los
indios.
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2.3.6.- EL ‘OTRO’ COMO PRETEXTO PARA REFLEXIONAR
SOBRE LA PROPIA SOCIEDAD.
Comienzan en Europa los problemas en la cristianidad
durante los siglos XVI-XVII, concretamente la crisis teológica,
Lutero, las herejías.
Pero aún así, estos momentos de crisis no fueron
suficiente para suscitar una postura a la alteridad, al “otro”.
No existe un interés real por conocer al otro.
También se plantea una jerarquía humana en razón de las
razas. Se les identifica con el grado 0 de la evolución humana.
Tampoco se libran los indígenas de América, la diferencia no
viene por la naturaleza sino por la proximidad del demonio y hay
que liberarlo de él. Satanás ha oscurecido la mente de los
“otros”, de los diferentes.
Evangelización, por tanto, no era cambiar su naturaleza
sino cambiar la moral que el diablo ha puesto delante,
liberarles del demonio. Va llegar el día de la liberación a través
del Evangelio.
Así podríamos seguir recorriendo la Historia de la alteridad.
3.- EL “OTRO” EN VITORIA-GASTEIZ: LOS JUDÍOS, LOS
GITANOS, “LOS COREANOS”, LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ, LOS
MOROS, LOS SUDACAS, LOS NEGROS…
3.1.- La Historia de nuestra ciudad tampoco ha estado
alejada de prejuicios y acciones contra aquellos “diferentes”.
Todo el mundo recordamos la relación entre dos comunidades de
vitorianos y lo que pasó con los gasteiztarras judíos.
En 1256 aparece documentada la presencia de judíos en
Vitoria. Su judería o aljama estaba situada en la actual calle
Nueva Dentro. Esta aljama era la más nutrida e importante de
todo Euskal Herria.
Una breve mirada al resto del Territorio Histórico de
Araba/Álava nos lleva a otras comunidades judías como la de
Salvatierra-Agurain de la que se tienen referencias desde 1382.
Una activa comunidad compuesta en esas fechas por 20 familias que
habitaban la aljama de Arramel, también conocido como Urdain
Gutxi (poco tocino), como se puede ver, una denominación muy
poco afortunada y denigratoria. Otras poblaciones que también
contaban con población judía son Laguardia, en Rioja Alavesa y
que disponía en 1366 de dos sinagogas y atendían a unas cuarenta
familias, Berantevilla, Antoñana, Fontecha, Labastida, Kanpezu
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o la pequeña población de la llanada alavesa y cercana a la capital
vitoriana, Gebara que curiosamente contaba con una pequeña
sinagoga. Así, hasta un total de 23 poblaciones alavesas.
Volviendo a la comunidad judía de Vitoria, subrayar que sus
componentes disfrutaban de cierta autonomía interna con 4
autoridades propias (rabino, juez, regidor y procurador). Sus
dedicaciones variaban de una familia a otra, desde prestamistas,
físicos y médicos, hasta agricultores, artesanos, vendedores al por
menor y criados.
La comunidad judía no fue una comunidad estanca pero sus
miembros no participaban en el Concejo de la Ciudad. Se ha
mitificado mucho sobre la buena relación entre las dos comunidades
gasteiztarras, pero hay datos históricos que demuestran medidas
discriminatorias e incluso hechos como el ocurrido en la población
guipuzcoana de Tolosa, donde la muchedumbre enfurecida acabó con
la vida de un cobrador de impuestos, Don Gaón, judío vitoriano que
se había presentado en aquella villa exhibiendo los documentos
reales que le encargaban la realización de dicha labor, o el caso de
enorme tensión, tal como también recogen las crónicas, como las
tribulaciones y torturas a las que se sometió al judío vitoriano
Jato Tello, acusado falsamente de blasfemar y renegar de Dios y por
lo que fue condenado, por prevaricación, el propio juez del proceso,
Juan Fernández de Paternina.
Años antes de la expulsión, las relaciones entre las dos
comunidades se rompieron con las Ordenanzas de 1487. Éstas
contaban con 14 puntos muy restrictivos para los semitas. Entre
otras cosas, se les obligaba a llevar paño colocado sobre las
ropas para distinguirles entre las gentes. La segregación alcanzó
tal intensidad que, un año después, un grupo de vitorianos atacó
la sinagoga en 1488. Una sinagoga de la que no queda nada más
que la memoria en un espacio donde se ubicó el Hospicio y hoy es el
Centro Integral a Personas Mayores San Prudencio.
Los datos nos hablan de que la comunidad judía estaba
conformada por unas 120 familias, un 10% de la población
vitoriana (el mismo porcentaje de extranjeros hoy en nuestra
ciudad).
Para todos ellos, la fecha del 31 de marzo de 1492 fue el
momento donde iba a comenzar esa expulsión que, como sabemos
también en Vitoria-Gasteiz, va a generar un pequeño terremoto
social.
Todos recordamos que los Reyes Católicos, a través del Real
Decreto promulgado, obligaron a los judíos a vender sus bienes y
marcharse bajo pena de muerte. La disyuntiva entre exiliarse o
convertirse planeó a lo largo de esos días en cada una de las familias
que componían la aljama gasteiztarra.
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El exilio impuesto obligó a la inmensa mayoría a optar por la
marcha de la ciudad hacia Navarra y posteriormente, en 1498, a la
ciudad vasco francesa de Bayonne (Baiona). Antes de hacerlo,
DONARON a su ciudad, el 27 de abril de 1492, su cementerio en
Judimendi con la condición de que se emplease como pasto o
dehesa y nunca fuere labrado.
Otra propiedad como la sinagoga pasó a ser centro de
instrucción pública. De hecho, este recinto religioso se le entregó al
bachiller Pero Díaz de Uriondo para que allí estableciera un Estudio
de Letras Humanas, el primero de esta categoría con que contó la
ciudad.
No podemos olvidar a dos personajes que han marcado la
Historia de la ciudad. Por un lado, Antonio de Tornay, conocido
como Médico Tornay, quién, a pesar de la expulsión, se quedó en la
ciudad al no contar con galenos ya que la inmensa mayoría eran
médicos judíos. Por ello, se le pidió que se quedara como físico (así
se denominaba a los médicos) y pudiera la población vitoriana seguir
contando con sus conocimientos e instrumental.
El otro personaje es el judío Juan Sánchez de Bilbao, rico
comerciante vitoriano y constructor de la Casa del Cordón. Al igual
que otros decidió quedarse en la ciudad y convertirse, hacerse
como la mayoría, dejar de ser el “otro”
La expulsión de los judíos afectó, como hemos podido ver, a
una parte importante de la comunidad vasca, y de forma singular a la
residente en Vitoria, en los ámbitos de la cultura y de la
economía de la ciudad.
Hace cuatro meses, al comienzo y al final de la calle Nueva
Dentro-Judería, se colocaron unas placas historiografiadas en
castellano, euskera e inglés. Placas que ayudan a mantener un
espacio y un tiempo en la vida e Historia de Vitoria-Gasteiz con
un texto recordando lo que fue la Judería, finalizando con “Nunca es
tarde para la razón. Aprendamos de los errores del pasado”
¿Nos hemos preguntado qué ocurriría sí hoy también
expulsáramos a ese 10% de nuevos vitorianos que han
llegado a nuestra ciudad? ¿Qué ámbitos de nuestra sociedad
quedarían desatendidos?
3.2.- Los coreanos
Quienes hemos dejado de ser jóvenes recordamos la
denominación de “coreanos”, de “belarrimotxas”, “extrememos”
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para referirnos a “otros” nuevos vitorianos que llegaron a Vitoria-
Gasteiz.
Ya hemos señalado un dato que nos hablaba del
extraordinario crecimiento demográfico de Vitoria-Gasteiz,
donde la población aumentó muy rápidamente. El desarrollo
industrial originó un gran aumento de población gracias a la fuerte
inmigración desde otras provincias. Pueblos y familias enteras
que llegaron a participar activamente del desarrollo de nuestra
comunidad.
Entre 1960 y 1975, Vitoria-Gasteiz tiene, recordemos, el
mayor aumento demográfico de Europa, un 235%. Los
abundantes inmigrantes son adultos-jóvenes. Vitoria-Gasteiz se
convierte en un centro industrial próspero. Los “otros” fueron
coagentes de esta prosperidad.
Vitoria-Gasteiz creció y nuevos barrios nacieron, mientras
muchos Vitoria-Gasteiz, se iba complejizado. Ya no servía aquello
de “ciudad pequeña llena de curas y militares, con ese sabor
provinciano y rancio” que, hasta no hace muchos años, era la
imagen que algunos tenían de nuestra ciudad. Era esa ciudad que
recibió un aluvión de nuevos ciudadanos que poblaron nuevos
barrios y que gracias a la intervención institucional, religiosa y
del voluntariado evitó el más mínimo chabolismo y donde
comenzó una labor de servicios sociales que marcaron un excelente
camino a pesar de que los VTV vieran un peligro y un modo de
perder su identidad.
Recordar que las personas llegadas de diversas comunidades
españolas, sobre todo desde Castilla-León, Galicia, Andalucía y
Extremadura, lograron una integración bastante rápida y sus Casas
Regionales abrieron sus puertas a la vida cultural de la ciudad.
Vitoria-Gasteiz ha ido atrayendo hacia su metrópoli primero a
alaveses, luego a la inmigración de comunidades española, y desde
hace unos años, es un punto de atracción, por su efecto
llamada, por sus magníficos servicios sociales y por su
calidad de vida que posibilita, en estos momentos, una realidad
multicultural que tenemos la obligación de gestionar.
Es cierto que en los estudios publicados, la población vasca
obtiene un aprobado raspado en tolerancia hacia inmigrantes.
Con el informe sociológico presentado por el Observatorio Vasco
de Inmigración Ikuspegi, se nos indica que los
comportamientos más restrictivos se corresponden con
personas que tienen una menor formación académica, sobre
todo, por el miedo a perder el trabajo. La ciudadanía vasca está
alejada de cualquier comportamiento racista y se sitúa en el espacio
ambivalente entre la tolerancia y la xenofobia.
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En cuanto a alavesas y alaveses, los estudios señalan que
tampoco somos racistas, que somos más bien integradores y no
tenemos un mal concepto de los foráneos, aunque un elemento
que nos frena de modo más singular es la lengua de la
persona que llega de fuera. Por ello, hay una mayor
predisposición a poner distancia e incluso a convertirla en
frontera, sobre todo, con las personas llegadas del Magreb.
Efectivamente, el crecimiento y transformación de Vitoria-
Gasteiz, en todos los sentidos, ha sido impactante. Vitoria-Gasteiz
cuenta con un alto nivel de equipamientos y figura a la cabeza
de las capitales españolas en los diferentes indicadores de
calidad de vida. La realidad actual no se parece en nada a la que
reflejaba aquella ciudad levítica, pulcra, pacífica y piadosa: la
“Atenas del Norte”. Hoy, la sociedad multicultural es una
fuente de riqueza pero también compleja. Una gestión hábil y
sutil puede aumentar esa sana diversidad y reducir tensiones, y
aquí, la intervención cultural puede ser una útil herramienta.
Una gestión cultural y educativa ciega o torpe incrementa los
peligros y la creación de constantes alarmas sociales asociadas
a los “otros” que en nada beneficia para ser, de verdad,
ciudadanas y ciudadanos en el sentido más profundo del término.
3.3.- Los gitanos y Gao Lacho Drom
Casi hemos olvidado la presencia, la marginación y la
guetización de la comunidad vitoriana gitana en nuestra
ciudad.
Tengo bien guardada en la retina de adolescente la comunidad
gitana que vivía en el Campo de los Palacios, concretamente en lo
que iba a ser la nueva cárcel de Vitoria-Gasteiz. Otros muchos
recordarán, como yo, el agrupamiento que se llevó en los años 60
en aquella pequeña ciudad, a las afueras de nuestra ciudad, que se
llamaba Gao Lacho Drom donde, la recientemente desaparecida
Julia Chavarri se volcó para que la integración fuese una realidad
pero manteniendo siempre sus señas de identidad.
Posteriormente, podemos recordar el agrupamiento
“normalizado” en el barrio de Sansomendi, concretamente en la
calle Blas López, a la que precisamente se le cambió el nombre, por
diversas presiones, por el de Antonio Machado para que las nuevas
edificaciones a construir no estuvieran “contaminadas” y
estigmatizadas por la zona con la que todos los gasteiztarras
asociábamos como la de los gitanos.
Los gitanos han sido, y lo siguen siendo, los “otros” en nuestra
ciudad.
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3.4. Errekaleor o Mundo Mejor
No quiero olvidarme de Errekaleor, denominado popularmente
como Mundo Mejor, una fórmula un tanto hipócrita para que
visualmente y con la distancia necesaria los “otros”, los de fuera,
tuvieran un territorio marcado, una especie de “reserva” que no
molestara demasiado a los de dentro.
Recuerdo perfectamente una especie de gracieta que circulaba
por nuestra ciudad en relación a esta área periférica que va a ser
engullida por la ciudad. Una gracieta que escondía el cinismo de una
supuesta apertura.
3.5.- Salón del Reino de la Calle Domingo Beltrán
Perfectamente podemos recordar el escalofrío que recorrió
por nuestra ciudad cuando se abrió al culto el Centro de los
Testigos de Jehová en la calle Domingo Beltrán de Otazu, algo que
rompía lo establecido, la religión de la mayoría y que algunos de sus
miembros comenzaran a hacer apostolado casa a casa. Hoy nos
parece algo posiblemente superado, pero ¿no nos suena
demasiado cercano con otras solicitudes para abrir otro tipo
de lugares de culto?
3.6.- ¿Nos hemos olvidado de los “otros” aquellos que
NO habían venido de fuera, de aquellos vitorianos aquejados
de SIDA y a los que no se quería en la casa de acogida del
barrio de Arriaga y que se les intentó expulsar? Fue todo un
pequeño terremoto social. No han pasado muchos años, pero casi nos
hemos olvidado de que a aquellos jóvenes gasteiztarras también
se les tuvo miedo. Como vemos, la peste del siglo XX también
originó un rechazo social.
3.7.- Los moros, los sudacas, los negros
Si en los años de la industrialización eran “otros” del
territorio nacional los que llegaban en grupo a nuestra ciudad,
desde hace poco tiempo, los “otros”, los de “fuera” llegan de
más lejos y vemos amenazada nuestra identidad, nuestras
costumbres, nuestra seguridad, nuestro trabajo, nuestras
lenguas, en suma, nuestra tranquilidad.
A éstos, sí los vemos con más peligro, como auténticos
invasores con vestimentas y costumbres que no quedan cerradas y
las vemos palpablemente y, en la mayoría de los casos ni les
entendemos y, encima, parece, que no se quieren integrar,
“vitorianizar”.
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Estos, “los de fuera”, cuando eran pocos, daban un cierto
aire cosmopolita y no parecía una amenaza. Incluso, cuando las
cosas marchaban bien, se les toleraba. Pero cuando las cosas
comienzas a torcerse, no hay vivienda para todos y los pisos de
VPO tienen que sortearse, entonces, “los de aquí”, no tenemos
reparo alguno en silbar y protestar airadamente durante los sorteos,
en los medios de comunicación y en la calle, porque, primero
nosotros y nuestros hijos, y después, si sobran… “los otros”. Sin
hablar de las dificultades que ponemos para alquilar pisos a “los
otros”.
Los foros y los comentarios en los medios de
comunicación social echan humo con estos tema donde intuimos
que los protagonistas de las fechorías son “los Otros” “los de fuera”, o
cuando detienen a alguien y se supone que puede ser “de
fuera”.
Es la necesidad de buscar un chivo expiatorio llegado de otro
lugar, una especie de “bárbaro”,”un infiel”. Como vemos, UNA
HISTORIA QUE SE REPITE, un retroceso en la Historia.
Aún así, no nos importa que los algunos curas y religiosos
en nuestros Iglesias sean llegados de fuera, o las monjas que
mantienen los conventos y atienden a nuestros ancianos lleguen de
otras latitudes. Si no hay nadie de “los nuestros” dispuestos a
ello, entonces no nos importa, al fin y al cabo, nosotros ya enviamos
a “los nuestros” a sus países. Incluso, a los héroes del balompié, si
son “morenos” no nos importa llamarles monos, aunque sean ricos,
famosos y populares. Si es así, cómo, entonces no podemos insultar
con más razón a los “otros monos” que tenemos cerca, que encima
son pobres, desarraigados y seguro que delincuentes??? Claro, todos
“estos” han venido a quitarnos el trabajo, los pisos y se llevan
las ayudas sociales en tiempo de crisis.
Primero nosotros, a pesar de que sabemos, por los datos que
ahora disponemos, que el desempleo reduce un 66% la llegada
de inmigrantes, que en 2010 12.300 extranjeros abandonaron
el País Vasco por la crisis, que sólo 1 de cada 5 extranjeros vive
ilegalmente, y que del fraude social, no hay datos consistentes.
Es cierto que también en estos momentos nuestros jóvenes
emigran en busca de nuevas oportunidades formativas y laborales.
No son buenos tiempos para nadie. Pero ¿hemos olvidado
que, concretamente los vascos hemos sido “los otros” en las
áreas en las que hemos emigrado? Muchas personas tienen o
tenemos familia en otros ámbitos.
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“El otro” que vive en la ciudad, que es convecino, que quiere
ser un vitoriano más, aunque no se vista de blusa en las Fiestas de la
Virgen Blanca, desea que no nos movamos por sensaciones, por
leyendas urbanas, por la inquietud que parece que despierta en
nosotros cada vez que nos cruzamos con él o con ella. “El otro” no
es culpable por definición.
4.- El espacio público, las ayudas sociales y las leyendas
urbanas
Desconocer las costumbres del “otro” nos lleva a sentirnos
amenazados, a creer que los “otros” nos echan de nuestros espacios
públicos.
El miedo al “otro” se multiplica porque nuestras plazas y
calles muestran otro paisanaje, otras formas de relación y no lo
entenderemos si no entramos en las claves culturales de las otras
culturas que hoy también enriquecen nuestra ciudad y para las que el
espacio público, a pesar del frío de nuestra ciudad, es el espacio
prioritario para la relación, para el encuentro, para el debate,
para mostrarse como son.
Nos llama la atención que los “otros” llenen las casas de
apuestas, calles y plazas. Nos ha molestado que los locutorios
hayan sustituido a comercios cerrados y ahora nos molesta que, con
la socialización de la telefonía móvil, también llegue a “los otros” y
gasten un dinero que nos lo roban.
Las leyendas urbana, el “me lo han dicho”, “lo sé de buena
fuente que”… y las noticias sobre fraudes y la criminalización del de
“fuera” en nada han ayudado a que la integración positiva y
voluntaria se vaya logrando paulatinamente. ¿Cuántos de nosotros
no ha escuchado y amplificado todo esto?
5.- De Multiculturalidad a Transculturalidad
La llegada de nuevos gasteiztarras, en este mundo
transnacional y global, es un hecho constatable como lo es en la
mayoría de las sociedades actuales y de futuro. Es una
encrucijada histórica que se puede y se tiene que convertir en
una fuente de nuevas posibilidades y oportunidades pero
reivindicando el derecho a la diferencia.
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El mundo global, hoy más que nunca, permite que las
personas circulemos y nos ubiquemos en espacios de
oportunidad, pero, como hemos visto a lo largo de este encuentro,
la tolerancia y la integración paulatina se hace más simple
cuando todo marcha bien, pero es difícil y complicada cuando está
ligada a estructuras sociales de pobreza, el trabajo escasea y
los espacios de oportunidad son cada vez menos.
Por ello, nuestra actitud, la de nuestros gobernantes, la de
los medios de comunicación… en suma, la de todos nos obliga a
dar pasos, a avanzar, a no quedarnos en estadios más o menos
folklóricos.
Por ello, quiero hacer patente y fijar lo que yo entiendo y
lo que suelo trasladar en mis encuentros culturales cuando
hablo de la multiculturalidad a la transculturalidad. Son
estadios por los que creo que debemos pasar para llegar al final de
ese camino, “los de dentro” y “los de fuera”
El primer paso es la MULTICULTURALIDAD
No implica, en este primer estadio, nada más que la
coexistencia y cohesión social de diferencias culturales, étnicas y
religiosas en el seno de una misma comunidad. Viene a ser como un
muestrario y no obliga demasiado, simplemente a ser concientes.
Se apoya en la difusión, en el respeto, en la aceptación, en el
mantenimiento de un orden, en la división; en suma, en la
“guetización” tolerada donde no se da aparentemente el mismo
estatus. Se visualiza la diferenciación.
La multiculturalidad posibilita conocer, aunque sea muy por
encima, la Cultura de los demás, la de los “otros”, para que exista la
armonía y la paz social.
La INTERCULTURALIDAD es la interacción respetuosa y
horizontal por la que nadie está por encima desde el ámbito de
la Cultura. Exige respeto por “los otros”, interacción, y convivencia.
Necesita de la comunicación y, en algunos casos, de la mediación. Es
un paso más y más activo, que la mera Multiculturalidad porque hay
un aparente intercambio
Y, el tercer estadio que os propongo es la
TRANSCULTURALIDAD.
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Es un tercer paso: de la multiculturalidad a la interculturalidad
para llegar a la transculturalidad al mestizaje, a la hibridación al
enriquecimiento, a la sinergia, a ser proactivos.
Es saltar de conocer a saber interpretar de “los otros” sus
manifestaciones pero siempre con sus propios criterios
culturales y valorarlos. Implica y facilita la armonía, la solidaridad,
la autenticidad y la exculpación. Es el intercambio real, el ponerse en
el lugar de la otra persona y huir de la mirada simplemente curiosa o
folklórica. No existen riesgos porque no hay miedo al “otro”.
Con la transculturalidad ya no es sólo compartir una zona de
contacto, sino una zona para traspasar.
No es suficiente con entenderse, sino olvidarse de la
prevalencia, de la jerarquización, del miedo.
Darse cuenta de que existen otras perspectivas, otros
ethos culturales ajenos. Se apuesta por una naturaleza empática.
No se constata ni existe amenaza alguna, ni halo negativo.
La transculturalidad obliga a la identificación, al contacto
continuo y de primera mano a mirarlo. Es un viaje de ida y
vuelta por todas las partes hacia y con las otras personas y culturas.
Por tanto, en Vitoria-Gasteiz también tenemos que dar pasos,
mirar, ver, descubrir al otro, descubrir su CULTURA que, a
pesar de contar con cientos de definiciones, hacemos nuestra la que
refleja la Declaración de Friburgo sobre Los Derechos
Culturales:
“el término CULTURA abarca los valores, las creencias, las
convicciones, los idiomas, los saberes y las artes, las
tradiciones, instituciones y modos de vida por medio de los
cuales una persona o un grupo expresa su humanidad y los
significados que da a su existencia y a su desarrollo”.
Y que en antropología lo solemos sintetizar como el “conjunto
de símbolos, valores y herramientas que tiene y ejerce
un colectivo humano
No podemos seguir con la Historia del “MIEDO AL OTRO”,
un miedo que nos lleva a minusvalorarlo, a vencerlo, a guetizarlo y a
criminalizarlo.
Tenemos que saber que para nosotras y nosotros los de fuera
“son los otros”, pero que éstos, en sus puntos de origen, son ya
“los vitorianos”.
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6.- A modo de síntesis
Si alguien cantaba que nos son buenos tiempos para la lírica,
hoy tampoco son buenos tiempos para los más débiles y la
justicia social a pesar de que tenemos en nuestra ciudad
verdaderos luchadores para que no haya miedo al otro.
Parece que sí son buenos tiempos para los que predican,
pontifican y amplifican el miedo al otro, a los fraudes de todo
tipo que los “otros” producen en nuestra ciudad, aunque se nos
olvida que el fraude fiscal, en Euskadi ha sido en 2010 de 2.000
millones de euros, un fraude menor que en España, pero un fraude
que en una inmensísima mayoría está urdida por “los de dentro”
El miedo al “otro” es una reacción de resistencia de
culturas minoritarias o a grupos de inmigrantes con otra
cultura de origen ante la amenaza de perder nuestra identidad.
Por ello, la acción cultural y educativa puede hacer mucho para
evitar serias disfunciones y desactivar el miedo o la fobia al
extranjero, a su religión y a su cultura y, ahora en tiempo de
crisis, a derrumbar la idea de que son muchos en nuestra
ciudad y de que se están haciendo con “nuestros” pisos y con
nuestro trabajo.
Hoy, en la realidad que vivimos en Vitoria-Gasteiz por la
transnacionalidad y las migraciones en este mundo globalizado, LA
INFORMACIÓN, LA FORMACIÓN, LA CURIOSIDAD POR EL
OTRO Y LA TRANSCULTURALIDAD deben ser las mejores
herramientas para que nuestra comunidad sea justa, solidaria
y permeable.
Hoy la CULTURA, nos tiene que ayudar a sentirnos
pertenecientes a una gran nación planetaria sin descuidar ninguna
filiación ni dejarla de lado, porque todas ellas reflejan nuestra
historia e identidad propia.
Todos los datos y la realidad que hemos visto en este
encuentro nos tienen que ayudar a apostar por la integración y la
acogida frente a la exclusión, a no desarraigarse para abrazar
otros códigos culturales impuestos.
Hoy se impone el nuevo mestizaje aceptado, el poder
regresar a nosotros después de habitar las miradas de “los
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otros”. Por ello, nosotras y nosotros, nuestra ciudad debe
trabajar por la permeabilidad transcultural profusa y
profunda, lo que hoy se denomina la TRANSCULTURALIDAD.
Creo firmemente que:
- Ninguna Cultura carece de valor y de respeto
- Ninguna Cultura está legitimada para imponerse a los demás
- Las Culturas se cambian desde dentro
- Todas las Culturas llevan en su seno elementos de otras
- Las relaciones de una Cultura con su pluralidad interna suele
coincidir con la actitud hacia las otras culturas
- Todas las afirmaciones de que una manera de pensar o vivir
concreta es la perfecta o todo intento de imponer,
absolutizar, homogeneizar o centralizar es fascismo.
- Ninguna doctrina o ideología política puede representar toda
la verdad de la vida humana.
La globalización es contacto, cadena, redes, relaciones
interpersonales, dispersión de poder.
Nadie debe tener miedo a perder su identidad definida
como ese conjunto de referencias culturales por las cuales una
persona, individual o colectivamente se define, se constituye,
comunica y entiende ser reconocida en su dignidad.
No olvidemos lo que figura en las placas instaladas en la
Judería gasteiztarra:
“Nunca es tarde para la razón. Aprendamos de los
errores del pasado”
Ojalá que el miedo al otro no sea una Historia que se
repite.